Un presidente colombiano con vergüenza y valor

    Todos esos populistas bufones históricos de Colombia, la mayoría de ellos criminales internacionales, están literalmente parados sobre una montaña de 500 mil victimas entre cadáveres, mutilados y exiliados colombianos a lo largo de casi siete décadas, comenzando por el Bogotazo en 1948 y hasta la fecha.

Un presidente con valor

El Bogotazo Colombia Abril 9 del 1948
El Bogotazo Colombia Abril 9 del 1948

Inmediatamente que se dio la noticia del asesinato de Eddy Gaitán (el 9 de Abril de 1948 en Bogotá), los comunistas constituyeron una Junta Revolucionaria y distribuyeron millares de volantes pidiendo en nombre del partido “la violencia organizada de las masas para acabar de aplastar al régimen”… Varios días duró esa violencia. Saquearon e incendiaron innumerables edificios públicos y cientos de comercios fueron saqueados y destruidos Se estima que más de 5,000 personas fueron asesinadas.

Gracias a la actitud valiente del presidente Ospina que no se rindió como querían los sublevados, ni renunció a la presidencia como querían los liberales, salvo a la república de caer en manos comunistas.

Declaración del Presidente Mariano Ospina

Luis Mariano Ospina Pérez

(Noviembre 24, 1891 – Abril 14, 1976), conocido como Mariano Ospina Pérez, fue un politico Colombiano miembro del Partido Conservador quien sirvió del 17vo Presidente de Colombia entre 1946 y 1950.

“Para mí y para mi familia, personalmente, sería más cómodo volver a la vida privada e irnos a instalar en el exterior; pero no así para el país, porque vendría el levantamiento en los Departamentos, porque la Nación no puede reconstruirse, moral y materialmente, sino sobre la base de la legitimidad; porque la dimisión seria el reconocimiento de la responsabilidad del Gobierno en el infame asesinato del doctor Gaitán; porque se sentaría el precedente funesto de que la legitimidad puede ser quebrantada en Colombia por el sistema de insurrección, y porque se iniciaría en el país una cadena de cambios de gobierno, por medio de la fuerza.

“Yo debo mi elección al pueblo colombiano, y estoy dispuesto a perecer antes que flaquear en la misión que me confió. Pensemos en Colombia y en el ejemplo que nuestra democracia debe dar en todos sus momentos, por difíciles que fueren, a las naciones hermanas de la América. Obremos en Unión para reconstruir nuestra democracia y salvar a Colombia. Ustedes saben que yo soy un hombre creyente, de modo que, al prestar el juramento constitucional, no solo comprometí hasta mi vida en el cumplimiento de mis deberes, sino también mi conciencia ante Dios.

“Para la democracia colombiana, vale más un presidente muerto que un Presidente fugitivo.”

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