Thomas Edison frente al mundo

Edison lloró durante horas y luego escribió en su diario: “Thomas Alva Edison era un niño lerdo que, por una madre heroína, se convirtió en el genio del siglo”.

Henry Ford, Thomas Edison y Harvery Firestone, Socios en la Corporación de Investigaciones Científicas de Edison
Henry Ford, Thomas Edison y Harvery Firestone, Socios en la Corporación de Investigaciones Científicas de Edison

Un día, el niño Thomas Edison llegó a su casa y le dio un papel a su madre, diciéndole: “Mi maestra me dio este papel y me dijo que solo se lo diera a mi madre”.

Los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas cuando leyó la carta en voz alta a su hijo: “Su hijo es un genio. Esta escuela es demasiado pequeña para él y no tiene suficientes buenos maestros para enseñarlo. Por favor, enséñale usted misma.”

Un día, pasados muchos, muchos años, después de la muerte de la madre de Edison, él estaba mirando cosas viejas de la familia. De repente, vio un papel doblado en la esquina de un cajón de un escritorio. Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito: “Tu hijo es lerdo. No le permitiremos más asistir a esta escuela.”

Edison lloró durante horas y luego escribió en su diario: “Thomas Alva Edison era un niño lerdo que, gracias a una madre heroína, se convirtió en el genio del siglo”.

Nota de los Editores

Pável N. Yáblochkov (Sarátov 1847 – 1894) fue un ingeniero eléctrico ruso; empresario e inventor de la lámpara Yáblochkov y de un transformador. Sentó las bases para futuras invenciones en el campo de la iluminación eléctrica, las máquinas eléctricas, las celdas galvánicas y los acumuladores de energía. En París, en la primavera de 1876, obtiene la patente francesa de invención para su “vela eléctrica”, que gozó de un éxito inmediato y le proporcionó reconocimiento internacional.

Original information in English

Letter from teacher to the mother of Thomas Edison

One day Thomas Edison came home and gave a paper to his mother. He told her, “My teacher gave this paper to me and told me to only give it to my mother.”

His mother’s eyes were tearful as she read the letter out loud to her child: “Your son is a genius. This school is too small for him and doesn’t have enough good teachers for training him. Please teach him yourself.”

One day, ffter many, many years, after Edison’s mother died, he was looking through old family things. Suddenly he saw a folded paper in the corner of a drawer in a desk. He took it and opened it up. On the paper was written: “Your son is addled. We won’t let him come to school any more.”

Edison cried for hours and then he wrote in his diary: “Thomas Alva Edison was an addled child that, by a hero mother, became the genius of the century.”

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