La Guerra Española-Cubano-Americana

El crucero acorazado USS Maine de la Armada de Estados Unidos pasando el Castillo del Morro cuando entraba en el Puerto de La Habana, Cuba, el 25 de Enero del 1898

2446 Americanos cayeron o murieron por enfermedad (385,2061), 1662 fueron heridos y 11 fueron capturados prisioneros en la Guerra Española-Cubano-Americana que condujo a la independencia de Cuba de España en 1898.

El crucero acorazado USS Maine de la Armada de Estados Unidos pasando el Castillo del Morro cuando entraba en el Puerto de La Habana, Cuba, el 25 de Enero del 1898
El crucero acorazado USS Maine de la Armada de Estados Unidos pasando el Castillo del Morro cuando entraba en el Puerto de La Habana, Cuba, el 25 de Enero del 1898

La Guerra Española-Cubano-Americana fue un conflicto armado en 1898 entre España y los Estados Unidos que respaldaba a los Mambises (luchadores cubanos por la independencia). Las hostilidades comenzaron después de la explosión del USS Maine en el Puerto de La Habana en Cuba, lo que llevó a la intervención de los Estados Unidos en la Guerra de Independencia de Cuba. La guerra dio lugar a la aparición del predominio de los Estados Unidos en la región del Caribe, y dio lugar a la adquisición por parte de Estados Unidos de las posesiones de España en el Pacífico. Eso llevó a la participación de los Estados Unidos en la Revolución Filipina y, en última instancia, en la Guerra Filipino-Americana.

El tema principal fue la independencia de Cuba. Las revueltas habían estado ocurriendo contra el dominio español en Cuba durante algunos años. Los Estados Unidos luego respaldaron estas revueltas al entrar en la Guerra Española-Cubano-Americana. Antes había habido amenazas de guerra, como en el caso del Virginius en 1873, pero a fines de la década de 1890, la opinión pública americana estaba agitada por los informes de horrendas atrocidades de los Españoles (en Cuba). La comunidad empresarial acababa de recuperarse de una profunda depresión y temiendo que una guerra revocaría lo recuperado, cabildeaba vigorosamente contra ir a la guerra. El Presidente William McKinley ignoró la exageraciones de la prensa amarilla y buscó un arreglo pacífico. El crucero blindado USS Maine de las Fuerzas Navales de los Estados Unidos explotó misteriosamente y se hundió en el Puerto de La Habana y las presiones políticas del Partido Demócrata empujaron a McKinley a una guerra que habría deseado evitar.

El 20 de Abril del 1898 McKinley firmó una Resolución Conjunta del Congreso para exigir la retirada de España y autorizar al Presidente a utilizar la fuerza militar para ayudar a Cuba a obtener su independencia. En respuesta, España cortó las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos el 21 de Abril. La Armada de USA inició un bloqueo naval de Cuba. Ambos bandos declararon la guerra; ninguno tenía aliados.

La guerra de diez semanas se libró tanto en el Caribe como en el Pacífico. Como bien sabían los agitadores a favor de la guerra en Estados Unidos, el poder naval de los Estados Unidos resultaría decisivo, permitiendo que las fuerzas expedicionarias desembarcaran en Cuba contra una guarnición española que ya enfrentaba ataques de los insurgentes cubanos en todo el país, y aún más, diezmados por la fiebre amarilla. Los invasores obtuvieron la rendición de Santiago de Cuba y Manila a pesar del buen desempeño de algunas unidades de infantería española y la lucha feroz por posiciones como el Cerro San Juan. Madrid clamó por la paz después de que dos escuadrones españoles fueron hundidos en Santiago de Cuba y en la Bahía de Manila, y una tercera flota, más moderna, fue llamada a casa para proteger las costas españolas.

El resultado fue el Tratado de París de 1898, negociado en términos favorables para los Estados Unidos, que consiguió que España renunciara a la soberanía sobre Cuba, y los Estados Unidos tomaron temporalmente el control de Cuba y accedieran a la propiedad de Puerto Rico, Guam y las Islas Filipinas. La cesión de Filipinas implicó el pago de $20 millones (más de $6 mil millones en la actualidad) a España por parte de los EE.UU. para cubrir alguna infraestructura propiedad de España.