Prefiero perder millones que ser un patrocinador financiero del castrismo

Donald Trump junto a Jorge Mas Canosa en la Fundación Cubano Americana

Para mí no hay dudas con respecto al embargo. Por supuesto que debemos mantener el embargo. Debemos mantenerlo hasta que Castro se vaya.

Artículo de Donald J. Trump publicado en El Nuevo Herald

"Prefiero perder millones que negociar con Castro" -Donald J. Trump
“Prefiero perder millones que negociar con Castro” -Donald J. Trump

Varios grupos de inversionistas europeos importantes me han pedido que lleve el Trump Magic a Cuba. Me han suplicado que forme asociaciones para construir hoteles casinos en la Habana. Con la afluencia de turistas extranjeros, haríamos una fortuna, me prometen, y no dudo que estén en lo cierto.

También están en lo cierto al decir que este tipo de arreglo me permitiría burlar el embargo impuesto por Estados Unidos al gobierno cubano.

Pero correr a unirme a los que ansían hacer negocios en Cuba significaría tener que escoger entre pingües ganancias o el respeto a los Derechos Humanos. Para mí la decisión es Clara.

Entiendo perfectamente los argumentos que suelen manejarse a favor del levantamiento del embargo; la Guerra Fría ha terminado. A Castro le queda poco. Invertir dinero en la economía cubana beneficiaría al pueblo que lleva tanto tiempo sufriendo. Sería una forma de presionar para que Cuba se abra. Ayudaría a exportar la democracia y promover la libre empresa.

Todos esos argumentos son totalmente falsos.

La Guerra Fría ha terminado ciertamente, pero sería oportuno recordar el papel que Fidel Castro Hugo en ese enfrentamiento entre el bien y el mal. Castro entregó la isla a sus amos soviéticos.
Castro se mostró deseoso de tener misiles nucleares y lanzarlos desde suelo cubano para destruir ciudades americanas. Castro exportó su revolución a Centro y Sudamérica. Apoyó el terrorismo. Brindó asilo a asesinos. Envió ejércitos a África.

Aún más: convirtió a su nación en una prisión de máxima seguridad. Su régimen controla todos los aspectos de la vida humana. Y Castro no se ha suavizado con la edad. Su policía secreta es arbitraria e implacable. La detención y las golpizas contra ciudadanos pacíficos siguen siendo instrumentos para controlar la población. También lo es la eliminación de la libertad de expresión. La despiadada dominación del castrismo sobre el pueblo cubano no se ha mitigado a pesar de que su régimen se desmorona.

La causa real de la miseria del pueblo cubano es el sistema económico castrista, no el embargo americano. La Cuba de Castro es un brutal estado policial. Castro gobierna mediante la intimidación y la salvajada.
Pero claro Castro desea Con urgencia que Estados Unidos le levante el embargo porque necesita desesperadamente Divisas fuertes para mantener su decadente economía comunista a flote.

Por supuesto al dictador le encantaría que Donald Trump fuera a la Habana y le construyera allí hoteles casinos. ¿Para qué? No para Elevar el nivel de vida del pueblo cubano. Muy por lo contrario. Casi todos los dólares irían a apuntalar su estado policial. ¿Por qué? Porque los inversionistas extranjeros no pueden legalmente hacer negocios libremente con los ciudadanos cubanos. Los inversionistas sólo pueden hacer negocios con el régimen castrista.

A los inversionistas extranjeros no se les permite contratar ni pagar salarios a los trabajadores cubanos. Los sueldos de los trabajadores cubanos deben ser pagados en dólares directamente al gobierno. El castrismo Entonces les paga a los trabajadores en moneda cubana carente de valor y se queda con las divisas. Bajo estas circunstancias mi inversión no podría beneficiar a los cubanos Y sólo reemplazaría el subsidio soviético que el castrismo ya no recibe.

Si yo abriera un casino hotel en la Habana tendría que pagarle al castrismo cerca de diez mil dólares anuales por Cada trabajador cubano que empleara. Pero esos trabajadores no se beneficiarían de ese dinero. El castrismo le pagaría a ellos el equivalente a $10 mensuales. El resto del dinero lo usaría para sufragar el brutal sistema que los mantiene en el poder y despojaría al pueblo cubano de los más elementales derechos humanos.

En otras palabras: mi inversión en Cuba subsidiaria directamente la opresión del pueblo cubano.

Si el embargo es costoso para capitalistas americanos. Si yo formará una sociedad inversionista con socios europeos podría ganar millones de dólares en Cuba. Pero prefiero perder esos millones que perder el respeto de mí mismo. Prefiero prescindir de ese tipo de ganancias antes que convertirme en respaldo financiero de uno de los más brutales dictadores del mundo, un hombre que estuvo en una ocasión deseoso de colaborar en la destrucción de mi país.

Para mí no hay dudas con respecto al embargo. Por supuesto que debemos mantener el embargo. Debemos mantenerlo hasta que Castro se vaya.