Marido pescador | Cuento humorístico gallego

Me desvestí silenciosamente y me deslicé dentro de la cama. Despacito me acurruqué contra la espalda de mi mujer, puse mis manos en sus pechos y le susurré al oído: “El tiempo afuera está horrible”.

El de arriba no puede apagar la luz
El de arriba no puede apagar la luz

Hoy me levanté temprano, me puse los calzoncillos largos, me vestí con calma, tomé un café, agarré mis cañas de pescar, me fui silenciosamente al garaje, puse las cañas en el maletero del carro y salí bajo una lluvia torrencial. Estaba la calle inundada y el viento soplaba con fuerza.

Sin lugar a dudas, no era un buen día para salir a pescar.

Decidí regresar y guardar el carro en el garaje, puse la radio y me enteré que el mal tiempo iba a durar todo el día.

Entré de nuevo a mi casa, me desvestí silenciosamente y me deslicé dentro de la cama. Despacito me acurruqué contra la espalda de mi mujer, puse mis manos en sus pechos y le susurré al oído:

-El tiempo afuera está horrible.

Ella me contestó medio dormida:

-Ya lo sé… ¿Puedes creer que el imbécil de mi marido fue a pescar hoy?

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