La amistad del pelícano y el pescador

Hace poco más de un mes, comenzó la historia de una amistad singular en aguas de la bahía cienfueguera. “Lo vi medio maltratado en la orilla cuando venía de pesca, de hecho regañé a unos muchachos que le estaban tirando piedras y el pelícano se acercó a mi balsa. Le eché alguna comida que traía y nada… se fue volando.”“Al otro día cuando salí al mar…y él vino a mí.”

El pelícano Pancho junto al ahijado del pescador cienfueguero Abundio Padilla Torre
El pelícano Pancho junto al ahijado del pescador cienfueguero Abundio Padilla Torre. Foto: Ismary Barcia Leiva

Desde entonces cada vez que Abundio Padilla Torres, pescador cienfueguero echa su bote al mar, en las mañanas o al atardecer, el pelícano viene a su encuentro.

“Pancho ven… sube”; y el ave trepa del agua al bote, ante el asombro de hombres y mujeres de mar en este pedacito del litoral de la bahía conocida como la playita del Hotel Costa Sur.

“De mi captura le echo algún pescadito que cojo a cordel, chiquito; al principio cuando se lo daba me sacaba sangre con el pico en las manos, pero después fuimos cogiendo práctica y si yo no se lo doy, es incapaz de robarse mi pesca.”

Bautizado como Pancho por su amigo, que considera: “ese es un nombre común en los pelícanos”- pues su papá cuando él era pequeño tenía uno con ese nombre-, el pelícano sólo se relaciona con él, aunque muchos han intentado ganar la estima del ave silvestre.

Pelícano Pancho y su amigo reciben al primo Jimmy de La Florida
Pelícano Pancho y su amigo reciben al primo Jimmy de La Florida

“Nadie puedo tocarlo, y si se acercan, Pancho se va. Incluso le he prestado la balsa a la gente de la playita porque me dicen que seguro es por el bote, y nada, no viene… Ahora si yo salgo, ya él levanta el vuelo de los espigones del muelle real, donde descansa y viene. A veces ni lo llamo, si escucha mi voz viene… A,h y sólo se deja tocar por mi o por ni ahijado de tres años.”

A parecer nadie más ha ganado suficientemente la confianza del pájaro que cada mañana protagoniza junto al pescador un encuentro de armonía entre hombre y naturaleza, tras el cual Pancho vuelve con los suyos bajo el sol a los restos del viejo espigón, mientras Abundio retorna a la costa al dar por terminada su faena.

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