Hay sequía… y otras cosas

    Dos o tres aguaceritos no nos pueden diluir la memoria y la conciencia del ahorro en un país que sigue sufriendo una severa sequía. Da vergüenza que, mientras tantas personas carecen de agua, se despilfarre impunemente en ciertos sitios eso que llaman “líquido vital”.
Una de las presas en las proximidades de la Ciudad de La Habana durante el pico de la sequía.
Una de las presas en las proximidades de la Ciudad de La Habana durante el pico de la sequía.

Mairely Azcue Ferrera reside en la Comunidad La Gallega, en las afueras del municipio capitalino Guanabacoa. Por eso, se ensoberbece cuando cada día transita por la carretera que va desde Campo Florido hasta el puente de Santa Fe y observa los salideros que corren como ríos, hace bastante tiempo, a ambos lados de la vía.

Precisa la remitente que a esa carretera se le hizo una reparación capital, como nunca ella vio en más de 30 años. Y solo pudieron disfrutar de tal mejora vial unos 30 días. Apenas concluida la obra, comenzaron a romperla para la instalación de las nuevas tuberías de agua. Las zanjas se hicieron profundas, bien separadas de la orilla y de una acera a otra. Luego recubrieron con un poco de cemento y listo.

Resultado: los salideros son aun mayores. En cualquier parte puedes encontrar una unión desconectada, de donde brota agua como de una fuente. Y la carretera, rota por tantos pedazos, ahora está peor que antes, llena de baches que la hacen intransitable.

Salidero eterno en la esquina del Policlínico 14 de Junio en Luyanó, La Habana, Cuba.
Salidero eterno en la esquina del Policlínico 14 de Junio en Luyanó, La Habana, Cuba.

La ruta de ómnibus 464, del paradero de Peñas Altas, único medio de transporte público que hace el recorrido Guanabo-Guanabacoa, se ha suspendido en más de una ocasión hasta que no reparen los tramos más dañados. «Sí, vienen y “arreglan” algunos baches y nada más. El agua sigue botándose», afirma.

Nadie se ha preguntado, refiere, cuánto se invierte en la purificación de esa agua, cuánto cloro, alúmina y electricidad para el bombeo se gastan en ella. «A nadie le preocupa la intensa sequía que estamos padeciendo, ¿o es que estamos esperando a que las presas de Bacuranao, La Zarza y La Coca, que son las que abastecen esta zona, también se queden por debajo de sus niveles para tomar cartas en el asunto?».

Mairely tampoco entiende la falta de integralidad y la desconexión de las inversiones entre servicios que coexisten en el mismo sitio. «¿Por qué Acueducto y Viales no se pusieron de acuerdo sobre quién debía hacer primero el trabajo, de manera que la carretera se hubiera reparado después de la instalación de las nuevas tuberías? ¿Por qué no se hacen pruebas antes de sellar, para ver si no hay salideros y se ha trabajado con calidad? Son muchos los recursos que se invierten en esto, para malgastarlos de semejante forma», concluye.

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