Fiscal pide a Apple desbloquear iPhones del atacante saudí que disparó en Pensacola

El fiscal general William P. Barr pidió a Apple que proporcionara acceso a los dos teléfonos utilizados por el atacante saudita que dio muerte el mes pasado a tres marineros estadounidenses en un estación aérea naval en Pensacola, Florida, luego presentar este lunes los resultados de la investigación y declarar que fue un acto de terrorismo.

Las imágenes de dos iPhones de Apple que el pistolero de la base naval de Pensacola, el teniente segundo de la Fuerza Aérea Real de Arabia Saudita, Mohammed Alshamrani, intentó destruir se exhiben en una conferencia de prensa en el Departamento de Justicia en Washington el 13 de enero de 2020. (Charlotte Cuthbertson / The La Gran Época

“Hemos pedido a Apple su ayuda para desbloquear los iPhones del pistolero. Hasta ahora Apple no nos ha dado ninguna ayuda sustancial”, dijo Barr según la Oficina de Asuntos Públicos del Departamento de Justicia el 13 de enero.

“Esta situación ilustra perfectamente por qué es fundamental que los investigadores puedan acceder a las pruebas digitales una vez que hayan obtenido una orden judicial basada en una causa probable. Pedimos a Apple y a otras empresas de tecnología que nos ayuden a encontrar una solución para que podamos proteger mejor las vidas de los estadounidenses y evitar futuros ataques”, añadió.

La apelación del Sr. Barr es parte de la lucha continua entre el Departamento de Justicia y Apple sobre la privacidad de los datos.

El 6 de diciembre, el teniente segundo Mohammed Saeed Alshamrani, un miembro de la Real Fuerza Aérea Saudita, entró en un edificio en los terrenos de la Estación Aérea Naval de Pensacola, Florida y “mató a tres marineros estadounidenses e hirió gravemente a otros ocho estadounidenses. Alshamrani murió durante el ataque”, relató el Fiscal al presentar los resultados.

“Esto fue un acto de terrorismo”, aseguró.

La policía descubrió que el atentador saudí poseía dos iPhones Apple, por lo que un día después del tiroteo, relató el fiscal, el FBI buscó y recibió autorización de la corte, basada en una causa probable, para registrar ambos teléfonos. Los investigadores querían “analizar todas las pistas y averiguar con quién se estaba comunicando el pistolero”.

Durante el tiroteo, el terrorista puso uno de los teléfonos en el suelo y le disparó al dispositivo y también el otro teléfono se dañó, dijo el fiscal.

“Nuestros expertos del laboratorio criminalístico del FBI pudieron arreglar ambos teléfonos dañados para que estén operativos”, añadió. “Sin embargo, ambos teléfonos están diseñados para que sea virtualmente imposible desbloquearlos sin la contraseña. Es muy importante saber con quién y sobre qué se estaba comunicando el pistolero antes de morir”.

La solicitud del FBI a Apple hace recordar el iPhone utilizado por un hombre armado que mató a 14 personas en un ataque terrorista en San Bernardino, California, a fines de 2015. Apple desafió una orden judicial para ayudar al F.B.I y la disputa se resolvió cuando el F.B.I. encontró una compañía privada para evitar el cifrado del iPhone.  La compañía luego trabajó para garantizar que ni el gobierno ni los contratistas privados pudieran abrir sus teléfonos.

Apple dejó de ayudar rutinariamente al gobierno a desbloquear teléfonos a fines de 2014, argumentado que la privacidad de los datos es un problema de derechos humanos y los piratas informáticos o gobiernos extranjeros explotarían la herramienta.

Los dispositivos que el FBI intenta desbloquear son un iPhone 7 con un lector de huellas digitales y un iPhone 5, dijo a NY Times, una persona familiarizada con la investigación.

Lazos yihadistas

Al detallar aún más los resultados de la investigación del ataque en Florida, Barr dijo que Alshamrani había mostrado inclinaciones extremistas antes del atentado. El 11 de septiembre publicó un mensaje en los medios de comunicación social que decía: “la cuenta atrás ha comenzado”.

Luego durante el fin de semana de Acción de Gracias, visitó el Memorial del 9/11 en la ciudad de Nueva York y más tarde “publicó otros mensajes antiamericanos, antiisraelíes y yihadistas en los medios sociales, y lo hizo dos horas antes de su ataque a la base naval”.

El día del atentado Alshamrani llegó al lugar solo. “Otros cadetes saudíes se encontraban en la zona y, después de que comenzara el ataque, tomaron algunos vídeos de la conmoción resultante. Cooperaron plenamente en la investigación, al igual que los otros cadetes saudíes que fueron entrevistados por el FBI en Pensacola y en otras bases de todo el país”.

“Alshamrani entró en el edificio y revisó las instalaciones, procedió a caminar disparando a sus víctimas desarmadas a sangre fría”.

Barr destacó a continuación los actos específicos de valentía de dos infantes de marina estadounidenses: el Sargento de Artillería Ryan Maisel y el Sargento de Personal Samuel Mullins.

“Estaban afuera del edificio cuando oyeron disparos y, aunque estaban desarmados, corrieron al edificio para confrontar al atacante. Su única arma fue un extinguidor de fuego que habían retirado de la pared mientras corrían hacia el fuego”.

“Aunque no pudieron enfrentarse al pistolero, ayudaron a salvar muchas vidas realizando la reanimación cardiopulmonar y otra ayuda médica a las víctimas”.

Además mencionó al aviador de la Marina Ryan Blackwell. “El pistolero le disparó al aviador Blackwell cinco veces, sin embargo, Ryan se las arregló para saltar encima de un compañero marinero para evitar que le dispararan. Además, ayudó a otros estudiantes y les ayudó a escapar, todo ello mientras recibía fuego adicional del tirador. Los actos heroicos del aviador Blackwell también salvaron innumerables vidas ese día”.

Finalmente fueron las fuerzas de seguridad locales que llegaron inicialmente a la escena y se enfrentaron al terrorista.

Barr aseguró que el Reino de la Arabia Saudita prestó un apoyo completo y total a la investigación y ordenó a todos los detenidos sauditas que cooperaran plenamente.

La investigación reveló que de los 21 miembros de las fuerzas armadas saudíes que se entrenaban en Estados Unidos, 17 tenían medios de comunicación social con algún contenido yihadista o antiamericano. “Sin embargo, no había pruebas de ninguna afiliación o implicación con ningún terrorista”, dijo Barr.

A su vez 15 de las 21 habían tenido algún tipo de contacto con la pornografía infantil, en particular uno de ellos con un número significativo de tales imágenes.

“El Reino de Arabia Saudita determinó que este material demostraba una conducta impropia de un oficial de la Real Fuerza Aérea y la Marina Real Saudita y los 21 cadetes han sido dados de baja de su programa de entrenamiento en las fuerzas armadas estadounidenses y regresarán a Arabia Saudita”, concluyó el fiscal.

La partida de los árabes se concretó el mismo día.

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