El mar baila por la playa

Y el obispo de Manila, ciego de azafrán y pobre, dice misa con dos filos para mujeres y hombres.

Atardecer en Cayo Largo del Sur, Cuba
Atardecer en Cayo Largo del Sur, Cuba

El mar baila por la playa,
un poema de balcones.
Las villas de la luna
pierden juncos, ganan voces.
Vienen manolas comiendo
semillas de girasoles,
los culos grandes y ocultos
como planetas de cobre.
Vienen altos caballeros
y damas de triste porte,
morenas por la nostalgia
de un ayer de ruiseñores.
Y el obispo de Manila,
ciego de azafrán y pobre,
dice misa con dos filos
para mujeres y hombres

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