El científico Cubano y el cangrejo

…Y con aquellas sus únicas dos patas restantes, de ocho que inicialmente tenía, el cangrejito logró moverse unas cuantas pulgadas sobre el banco de experimentación.

Estatua a un cangrejo en Cardenas, Matanzas, Cuba
Estatua de puro concreto que el Científico Cubano Raudel levantó en honor y memoria del cangrejo que él dejó sin patas, en Cárdenas, Matanzas, Cuba. Foto: YnbIPb

El científico (se llamaba Raudel -el comienzo de Raúl y el final de Fidel– por pura coincidencia) agarró un cangrejo, lo puso en su mesa de laboratorio y de inmediato le arrancó una pata de las 8 que el artrópodo tiene. Devolviéndolo al banco de laboratorio le dijo al cangrejo: “Cangrejito, ¡camina!”

Y el cangrejo, consciente de que le habían arrancado una pata, salió volao no más tocó la mesa de laboratorio con las patas que le quedaban.

Pero Raudel lo capturó en la huida ¡y le arrancó dos patas más de un tirón! Y lo volvió a poner en la mesa conminándolo de nuevo “Cangrejito, ¡camina!”

Y otra vez el cangrejo salió disparao y adolorido porque le estaban arrancando sus patas sin piedad…

Mas su esfuerzo fue inútil de nuevo ya que el “científico” Cubano Raudel lo volvió a capturar y le arrancó todas las patas de un lado del cuerpo… Y poniéndolo en el banco de trabajo volvió a ordenarle al cangrejito que caminara…

El cangrejo, al que ya apenas le quedaban dos patas de un lado de su cuerpo, se arrastró penosamente sobre la larga tabla de la mesa aun con la esperanza de escapar del sádico científico, sabiendo que en unos cuantos meses sus magníficas patas se regenerarían. Y con aquellas sus únicas dos patas restantes, de ocho que inicialmente tenía, el cangrejito logró moverse unas cuantas pulgadas sobre el banco de experimentación.

¡Entonces el científico Raudel atacó de nuevo! Y raudo como el rayo… ¡le arrancó las últimas dos patas al cangrejito! y devolviéndolo a la larga mesa, con firme autoridad le ordenó:

-¡¡Cangrejo, camina!!

Pero el cangrejo, privado de su locomoción natural con la que Dios le bendijo al nacer, ya no se movió más…

El científico Raudel insistió y le ordenó de nuevo: “¡¡¡Cangrejo, camina!!!” Pero ya no se movió el cangrejo ni con la segunda, ni con la tercera, ni con las sucesivas órdenes estrictas de echar a andar…

Entonces el “sabio científico” Raudel, quien da la casualidad que era Cubano de Cuba, tomó la tablilla de las anotaciones de experimentos “científicos” y escribió con trazos claros y remarcados: “Conclucion: cangrejo cin patas no hoye”

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