Desastre sanitario y ecológico en Guantánamo

    Desde el municipio guantanamero Manuel Tames, escribe Lazarita Torres Cintra, vecina del reparto Playa Girón, para denunciar los perjuicios que viene ocasionando a la comunidad la laguna de oxidación del central azucarero Argeo Martínez, a solo 50 metros de las viviendas.
Central Azucarero Argeo Martínez antiguo Esperanza municipio Manuel Tames en la provincia Guantánamo, Cuba. Foto Guaso
Central Azucarero Argeo Martínez antiguo Esperanza municipio Manuel Tames en la provincia Guantánamo, Cuba. En realidad son 6 lagunas de oxidación las que existen en el lugar. Foto Google Earth

Actualizacion (El articulo original de Pepe Alejandro no dice cuándo contestaron de Azcuba.)

Al respecto, responde Orlando García Ramírez, presidente del Grupo Azcuba, que a raíz de lo publicado se entrevistó a los vecinos, y visitaron las lagunas especialistas de Azcuba y representantes de esa empresa azucarera, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) y organizaciones políticas y del Gobierno del territorio.

Admite que las lagunas se encuentran cercanas a las viviendas (a unos 17 metros de las dos más próximas), lo que viola las regulaciones ambientales, las cuales plantean que como mínimo deben estar a 350 metros de las casas. Y precisa que esos depósitos fueron construidos en 1997, con licencia ambiental emitida y aprobada por el Instituto de Planificación Física y el Citma de Guantánamo, posterior a la construcción de las viviendas por el Minaz.

Los residuales de la destilería, afirma, poseen altas cargas orgánicas que dañan significativamente el medio, fundamentalmente al verterse a los ríos y otros cuerpos receptores. Y para su degradación, necesitan grandes cantidades de oxígeno, por lo cual afectan los niveles de este en el agua.

Central Azucarero Argeo Martínez antiguo Esperanza municipio Manuel Tames en la provincia Guantánamo, Cuba. Foto Guaso
Central Azucarero Argeo Martínez antiguo Esperanza municipio Manuel Tames en la provincia Guantánamo, Cuba. Foto Guaso

Ello, señala, provoca la acidificación de los suelos y el agua, la generación de malos olores, y propicia un hábitat favorable para insectos y microorganismos que pueden ser peligrosos para la salud.
Sin embargo, dice que «no se pudo comprobar la veracidad de esas afectaciones relacionadas en la carta, de la existencia de daños en los equipos electrodomésticos y prendas de vestir en ese vecindario». Y refiere que las lagunas se han cercado varias veces, pero han sido víctimas de las indisciplinas sociales, al igual que las tapas de los registros y obras de fábricas.

Reconoce que existen ineficiencias en el uso y explotación del sistema de tratamiento de residuales de la destilería y el ingenio, «las que serán atendidas por la dirección de la empresa azucarera y Azcuba, con vistas a dar solución a corto y mediano plazos».

A corto plazo, y antes de iniciar la zafra azucarera, se limpiarán y acondicionarán las lagunas de la destilería y áreas aledañas, y se resolverá el cercado perimetral; al tiempo que se reorganizará el sistema de lagunas que permita inhabilitar las tres antiguas del central, que fueron sustituidas por las nuevas, concluidas en 2014.

Y a mediano plazo, en el primer semestre de 2016, se acondicionará el sistema de riego existente para ponerlo en explotación, mientras que se reubicará el sistema de bombeo del ingenio para que garantice la correcta evacuación de los residuales.

También, de conjunto con el INRH, se repararán y se les dará valor de uso a las 132 hectáreas de riego afectadas por la conductora de agua a la población. Y se incluirá en el Plan de Inversiones de 2017 la reubicación de las lagunas de la destilería, teniendo en cuenta las nuevas soluciones de fertiriego de vinazas.


Refiere Lazarita que los barrios Playa Larga y Playa Girón fueron construidos entre 1961 y 1964, y la laguna de oxidación entre 1993 y 1995. Hace más de 13 años que reclaman la eliminación de la misma, y jamás se han escuchado esos clamores, ni siquiera por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente (Citma) en la provincia.

La laguna la califica de dañina, pues solo la separan diez metros de muchas viviendas, y ha desencadenado enfermedades respiratorias en muchos niños y adultos, además del deterioro que provoca en equipos electrónicos. Los conductores eléctricos se carbonizan, el sistema de audio de los televisores Panda solo dura seis meses. A los refrigeradores se les avería el congelador o las tuberías del condensador. Se rompen los reproductores de DVD y CD, y se deterioran los módulos de cocción.

Las paredes y placas de las viviendas se convierten en transpiradoras de toda la humedad, y se caen en pedazos, pues el acero se oxida y explota.

Central Azucarero Argeo Martínez antiguo Esperanza municipio Manuel Tames en la provincia Guantánamo, Cuba. Foto Guaso
Central Azucarero Argeo Martínez antiguo Esperanza municipio Manuel Tames en la provincia Guantánamo, Cuba. Foto Guaso

Como si fuera poco, la flora de la zona ha sido muy afectada. Los árboles se van poniendo negros hasta morir. Las prendas de vestir y joyas se tornan negras. No hay alambre que resista la corrosión, incluyendo los eléctricos, por lo cual tienen problemas con ese servicio.

Precisa Lazarita que dentro de poco no van a tener panadería, pues los equipos de tecnología china instalados en la misma se están deteriorando a un ritmo acelerado, producto de la oxidación.
Y afirma que las tuberías que conducían las aguas albañales fueron rotas, al construirse la estación de bombeo para trasvasar el mosto a la laguna de oxidación del central. Ahora las albañales salen por los desagües de las viviendas, y hubo que hacer zanjas.

Para colmo, manifiesta, la laguna resulta un peligro para la vida, pues ni siquiera posee una cerca perimetral que prohíba el acceso de personas y animales.

Apunta que cuando la destilería esta trabajando, «el escape de monóxido de carbono se expande por todo el batey».

Precisa Lazarita que se les hace imposible la vida con los malos olores que emanan de esa laguna, al punto de que las personas que visitan al Argeo Martínez les preguntan cómo pueden vivir con esa pestilencia. Ellos solo reclaman que se retire de la localidad, a un sitio apartado, el dañino depósito.

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