Antonio Maceo fundó la Colonia Nicoya en Costa Rica

Colonia Agrícola La Mansión de Nicoya. Foto: Jorge Castro - Panoramio

Antonio Maceo es el Héroe Nacional de Cuba y el reconocimiento de esta verdad histórica incuestionable debería servir de guía para la conquista de la libertad, la democracia y la prosperidad de nuestra patria. Blas Anaya, Director de Cazamentiras.Com

Colonia Agrícola La Mansión de Nicoya. Foto: Jorge Castro - Panoramio
Colonia Agrícola La Mansión de Nicoya. Foto: Jorge Castro – Panoramio

El Historiador Eduardo Torres Cuevas, realizó un viaje a Costa Rica, donde Antonio Maceo fundó una colonia agrícola junto a cien familias de mambises que optaron por el exilio después del Pacto del Zanjón.

La mansión de Nicoya

Torres Cuevas visitó en tierra costarricense La Mansión de Nicoya, una zona de Costa Rica en la cual Maceo, con 50 familias de mambises cubanos, luego del Pacto del Zanjón, fundó una colonia que con el tiempo se convirtió también en un pueblo.

El nombre de La Mansión puede ser engañoso —aclara—, porque era selva pura cuando ellos llegan allí, y Maceo lo que construye es la primera casita de madera y entre todos ellos dijeron: “Bueno, ya tenemos La Mansión”.

Ya esa casita no existe, pero existe la comunidad, donde las familias iniciales dieron lugar al acontecimiento histórico de que casi todas las personas que viven allí hoy son descendientes de aquellos patriotas cubanos.

Ello, por supuesto, trajo como consecuencia que se casaron allí con personas nativas de la región, y surgió así esa comunidad, fundada por Maceo en 1891. Afortunadamente el Gobierno de Costa Rica accedió a darles tierras a esas familias cubanas. Esa ha sido la única colonia mambisa cubana en el mundo, o sea, tierra de cubanos mambises fuera de las fronteras de Cuba.

Ahí inicia Maceo un proyecto que podía tener mucho que ver con su visión de la Cuba independiente. Maceo, un hombre de trabajo de campo, de trabajo en la tierra, de amor a la tierra, que al mismo tiempo es un colono, un cultivador de la caña, del tabaco, del café, va creando con estas familias toda una serie de colonias agrícolas que incluyó también un ingenio azucarero.

Ese punto de la geografía costarricense se asemeja en algunos aspectos a Majaguabo, la tierra natal de Maceo, cerca de Santiago de Cuba (Maceo nació en Santiago, pero la familia Maceo tenía la su finca en Majaguabo).

Maceo creó así un ambiente rural muy parecido al de su niñez, adolescencia y juventud, donde el amor al trabajo, a la naturaleza, al hombre que se hace con su propio esfuerzo, da lugar a una comunidad productiva extraordinariamente unida y a que hoy los descendientes, nietos y bisnietos de aquellos mambises sigan recordando y teniendo a Antonio Maceo como un padre fundador. Lo atesoran como el recuerdo más bello y el orgullo de descender de lo que ellos mismos llaman “los Titanes de la Gloria”. Así llaman a los cubanos fundadores.

Hay en Nicoya una escuelita primaria, que se llama Antonio Maceo. Es una, tiene en el logotipo (o emblema de la escuela), el escudo nacional y sobre ese escudo, la imagen de Maceo. Los niños tienen un himno de la escuela recordando a los mambises cubanos, a Maceo. Y tienen otra canción que se llama Águilas de la Libertad, en la que hablan de la gloria de esos mambises cubanos.

Todos los habitantes de Nicoya se sienten un poco parte de Cuba; sienten que sus raíces son tan costarricenses como cubanas. Sienten orgullo de venir de hombres tan extraordinarios, y por supuesto de de Maceo, que no solo en Nicoya y en La Mansión, sino en el mismo San José, en toda Costa Rica, Maceo constituye una figura extraordinaria y entrañablemente querida. Aquellos niños de primaria con el emblema (de primero a sexto grados), en una escuela de madera buena, muy bien construida cuyos alumnos adoran la figura de Maceo y la historia de los mambises cubanos. En Nicoya hay también una sede de la Universidad Nacional de Costa Rica.

Les expliqué a los costarricenses qué me pasó a mí con La Mansión. Primero, era una referencia borrosa de la cual en Cuba casi nadie sabía nada, salvo que Maceo había estado allí, por algunos documentos, y que había fundado la colonia y algunos otros datos. Pero durante los últimos 20 años amigos costarricenses y yo (que he trabajado la figura de Maceo), empezamos a interesarnos más por La Hacienda Nicoya y comenzamos a intercambiar datos. Por tanto, mi interés por el lugar creció. Imagínense un poblado en medio de la selva, rodeado de montañas, que recuerda sitios rurales de Santiago de Cuba, bastante lejos de San José, la capital. Eso es en la zona del Pacífico, al norte. Desde La Mansión no se ve el mar, pero está a unos pocos kilómetros.

En Cuba lamentablemente pocos conocen la grandeza de Antonio Maceo

Maceo para mí es una de las personalidades favoritas y una de las que más he estudiado. Y, claro está, soy de la opinión que es una figura poco investigada. Estimo que en el siglo XIX Maceo fue la figura más universal de los cubanos. Además, en América Hispana fue General del Ejército de Honduras. Fue el primer negro recibido por el Presidente de Costa Rica. El General venezolano Pulgar —en esos momentos uno de los jefes militares venezolanos— le regaló, no la réplica, sino la daga original de Bolívar, en Venezuela.

Maceo fue uno de los próceres que participó en el Pacto Liberal, donde estaba Eloy Alfaro, de Ecuador, en reunión en San José, Costa Rica, donde (en 1889 o 1890) participaron cubanos, costarricenses, colombianos, ecuatorianos, venezolanos, hondureños y nicaragüenses.

Ninguna otra figura cubana del siglo XIX fue tan popular en Las Américas. Y también en el ámbito europeo. Cuando murió Antonio Maceo, en Europa, el Parlamento italiano pidió honrar su figura; en Honduras se le dedicó un poema; toda la prensa europea le llamaba la figura más importante del movimiento independentista hispano-americano. Y los italianos le llamaron “el Garibaldi negro”. No hay nada igual en el siglo XIX con respecto a una figura cubana.

En Cuba lamentablemente no hay una conciencia generalizada de Maceo. Lamentablemente contra Maceo hay prejuicios, sobre todo por la falta de comprensión de la profundidad y agudeza de su pensamiento. Esas virtudes suyas explican la capacidad de organizar y triunfar, además de su sabiduría militar.

Para mí es una ausencia inexplicable en la historiografía cubana, que no permite entender la magnitud del pensamiento, la personalidad y la importancia real de nuestro gran mambí.
Estoy convencido de su importancia. Aparte de sus condiciones físicas, era un hombre de pensamiento muy profundo. Tengo un libro que se titula Antonio Maceo: las ideas que sostienen el arma. En esta ocasión aprendí, primero, la magnitud continental de Maceo. Segundo, la capacidad para organizar una comunidad agrícola, social, humana y patriótica. Organizar una comunidad de esa forma fue algo extraordinario.

Maceo tenía esa personalidad que no hubo nadie que lo conociera que no quedara impresionado definitivamente, y que no era solo por el físico, sino sobre todo era cuando hablaba. En lo físico, según los médicos que lo conocieron, era de una constitución extraordinaria. Recibió 25 balazos y heridas y sobrevivió a ello. Pero lo que creo que más lo caracteriza, en primer lugar, es venir de Mariana y de Marcos, padres que educaron a sus hijos en el trabajo y sobre una base de la superación personal.

Hay que ver el fervor con que, por ejemplo, Enrique Loynaz del Castillo se une a Maceo, siendo un joven blanco aristócrata de Camagüey. Yo siempre recuerdo que Loynaz concibe el himno de combate y lo titula Himno a Maceo, pero este le pidió que le cambiara el nombre y le pusiera Himno Invasor. En él afirma: “De Martí la memoria dorada”, y nos “guíe la fúlgida espada de Maceo, el caudillo invasor”. Pero no solo está hablando de lo militar, sino también del guía estratégico de la Guerra de Independencia.

El revólver de Maceo, el que tenía en Costa Rica cuando le hicieron el atentado, se lo entregó al Prefecto de Policía, y este señor lo guardó y sus familiares lo han conservado hasta hoy. Es un calibre 38 de cañón corto, de fabricación Americana.

Los descendientes de mambises cubanos en Costa Rica son miles, el fruto de las semillas de 50 familias. Cada familia tiene ocho o nueve hijos, y a su vez ocho o nueve nietos. Hablé con muchos de ellos.