Vuelo DMJ-972: El escenario del desastre

Los cubanos saben perfectamente la inseguridad de Cubana de Aviación castrista

Troncos de árboles carbonizados y una caseta abandonada es el paisaje que señala el sitio donde hace ya un año 112 personas perdieron la vida a consecuencia de la caída del vuelo DMJ-972 con destino a la Provincia Holguín, triste evento conocido en Cuba como “el avionazo”.

Cuba atribuye a errores de pilotos mexicanos causa probable del avionazo
Cuba atribuye a errores de pilotos mexicanos causa probable del avionazo, cuando en realidad se trata de una explosión a bordo (probablemente accidental) ocasionada por explosivos y municiones que el avión transportaba rumbo a Venezuela, que era el verdadero destino del vuelo.

“Otra vez puede nacer la vida cuando en sueños y fuego nos sorprendió la muerte…”, se lee en una de las paredes. Justo debajo, los restos de lo que parece haber sido una ofrenda floral, y alrededor un inquietante silencio que solo se interrumpe por el temible rugido de otro avión que acaba de despegar del cercano Aeropuerto Internacional de La Habana, Cuba.

Para llegar hasta aquí seguí las instrucciones de un taxista privado que tiene encargado llevar al lugar a la familia de uno de los fallecidos: “Si usted viene en un ómnibus de la Ruta P12 con rumbo a Santiago de las Vegas, se baja en el Pre-Universitario Eduardo García (dos paradas antes del reparto Mulgoba), camina unos 300 metros hasta donde hay una bifurcación y dobla a la izquierda donde está la empresa de Servicios a la Aviación Civil (Servac). Cuando llegue a la línea del tren camine sobre ella a la izquierda y allí, a unos 30 metros, se dará cuenta de todo.”

Un altísimo cocotero calcinado es lo primero que se advierte. Entre la línea del tren y el terreno donde se produjo el impacto del avión siniestrado hay una zanja. Un frasco chamuscado de protector solar hace pensar que no lo recogieron todo. Es el mismo escenario de aquellos dramáticos videos subidos a las redes sociales. Cierro los ojos y vuelvo ver una camilla cargada por cuatro hombres; de la sábana verde que cubre el cuerpo se descuelga una pierna que como en el verso de Huidobro “hipnotiza a la realidad como la rueda que sigue girando después de la catástrofe”.

Los pocos vecinos no quieren hacer comentarios. “Esto se llenó de periodistas y todos preguntaban lo mismo”, dice una señora que lleva a su nieta a la escuela. “La verdad, yo no quiero ni acordarme. Pienso en los muertos y en el llanto de sus familiares. Nadie está preparado para eso”.

Ya de regreso hablo con un empleado de la Empresa Servac. Para no parecer periodista, y para iniciar la conversación, le pregunto que si no hay plazas disponibles para custodios y el hombre responde. “¿Usted se acuerda del avión que se cayó hace un año? Pues mire, desde entonces de aquí han botado ya como a cien compañeros. Y no porque tuvieran la culpa de algo, sino porque al no haber más vuelos se acabó el contenido de trabajo… ¡¿Qué va a haber plazas?!”.

Tomado de: ACLARACIÓN IMPORTANTE:
Las opiniones políticas que se expresan en estos escritos no son necesariamente compartidas por la redacción de ReporteroCubano.Net | Visite nuestra fuente para mas información